Premio Laxeiro 2009: Antón Lamazares

El Laxeiro 2009 recayó en en pintorAntón Lamazares, quien reconoce en Laxeiro y Pesquiera sus influencias más tempranas.

Antón Lamazares nace el 2 de enero en 1954 en Maceira, aldea de Lalín (Pontevedra, España); el entorno rural gallego de su infancia y adolescencia deja una honda huella en su imaginario y su proceso creador. Realiza gran parte de sus estudios internado en el convento franciscano de San Antonio de Herbón, entre 1963 y 1969; en esos años se entrega a la lectura ferviente de textos literarios, sobre todo de los clásicos grecolatinos. A fines de los sesenta comienza a escribir poesía y decide dedicarse a la literatura.

Entabla amistad con el escritor Álvaro Cunqueiro –al que ya leía desde los nueve años–, y también con los pintores Laxeiro y Manuel Pesqueira, que se convertirán en sus primeros referentes plásticos. Su vocación creadora comienza a desplazarse hacia la pintura, y opta por la formación autodidacta. En este sentido será crucial su largo viaje de 1972 por distintos países europeos para estudiar directamente la pintura de los maestros que venera: Van Gogh, Paul Klee, Rembrandt y Joan Miró; entre sus grandes referentes estarán, igualmente, Antoni Tàpies, Manuel Millares, Alberto Giacometti y Francis Bacon, así como la tradición medieval y el arte oceánico.

A su regreso permanece en Barcelona, donde trabaja como obrero de la construcción, al tiempo que estudia en sus centros de arte, en especial las colecciones de arte románico del Museo Marés y del Museo Nacional de Arte de Cataluña, y también el Museo Picasso. Después viaja a Madrid, donde se reencuentra con su maestro, Laxeiro, y donde conoce al poeta Carlos Oroza: la gran amistad que desde entonces comparten será decisiva para el joven artista, quien se entrega a la lectura de César Vallejo, Juan Ramón Jiménez y Luis Cernuda, y también William Blake, Hölderlin, Baudelaire, Trakl y Rilke. El intercambio entre pintura y poesía será una constante en toda su obra.

En 1973, con sólo 19 años, ya da a conocer sus cuadros en exposiciones colectivas e individuales. En 1975 viaja a París huyendo del servicio militar; a los tres meses regresa para evitar ser declarado prófugo, e ingresa en la Infantería de Marina, en El Ferrol. El 27 de septiembre de ese año le sobrecoge la noticia de los últimos fusilamientos del franquismo; uno de los reos ejecutados –tras un juicio sumarísimo y sin pruebas– es su amigo Humberto Baena, poeta pontevedrés de 25 años. Lamazares se sumerge en una honda depresión y es internado en el área de psiquiatría; durante ese tiempo escribirá su poemario Adibal.

Entre 1976 y 1979 es becado por la Diputación de Pontevedra y el Ayuntamiento de Lalín, y después por el Ministerio de Cultura. En 1978 traslada su residencia a Madrid, donde entabla estrecha amistad con el pintor Alfonso Fraile, y también con la galerista Juana Mordó, el crítico de arte y poeta Santiago Amón, y también con el neurólogo Alberto Portera, figura aglutinadora de un amplio grupo de pintores –Antonio López, Antonio Saura, Lucio Muñoz, Martín Chirino, Rafael Canogar, José Guerrero–, escritores –Carlos Bousoño, Francisco Umbral– y cineastas –Carlos Saura, Elías Querejeta–, que se encuentran los fines de semana en su finca de Mataborricos; allí Lamazares realiza una exposición al aire libre en 1979. Ese mismo año conoce personalmente a Joan Miró, y viaja por la Provenza para volver a tomar contacto directo con Van Gogh, Cézanne y Matisse.

Los años ochenta son de intenso trabajo y también de gran proyección: antes de cumplir treinta años, la obra de Lamazares ya ha conquistado un espacio propio en el panorama español y también en el exterior. Utiliza materiales humildes, como el cartón y la madera, donde proyecta figuras de aliento lúdico y onírico, de línea expresionista, con un intenso cromatismo y una poderosa originalidad. Expone su obra con la galería de Juana Mordó en Madrid, la de Elisabeth Franck en Bélgica y la Sala Gaspar de Barcelona. Pronto se traslada a Nueva York, donde permanece dos años con una beca Fulbright, y su pintura evoluciona hacia una concepción más depurada y matérica, que expone en la galería neoyorquina Bruno Fachetti. Comparte su residencia entre Nueva York y Salamanca, y en 1988 viaja por Asia Menor –para visitar el templo de Didima, como homenaje al Hiperión de Hölderlin– y Estambul, donde le impresionan vivamente las iglesias bizantinas, cuya imaginería se deja traslucir en las obras que presenta en la Galería Miguel Marcos, elaboradas por yuxtaposición de maderas. En estos años expone la serie Xanelas e Sellos, y también Lerias, Letanías, Mámoas. En 1990 prepara una nueva serie de pinturas que llama bifrontes, concebidas para ser vistas por ambos lados.

Se instala en París durante 1990 y 1991, con una beca de la Cité des Arts, y en 1991 abre un gran taller en Madrid, donde trabaja en las series Gracias vagabundas y Desazón de vagabundos. Realiza un nuevo viaje, esta vez a Berlín, donde le imanta la pintura de Caspar David Friedrich. En 1993 conoce personalmente a Antoni Tàpies, al que entrevista con motivo de haber recibido el León de Oro de la Bienal de Venecia. Ese año expone Brasas y baldío (aguafuertes y xilografías), y en 1994 la serie parisina Verde y moreno. Invitado por el CGAC, de mayo a noviembre de 1996 permanece en Galicia y pinta la serie Gracias do lugar: Eidos de Rosalía, Eidos de Bama. En 1997 expone Sueño e colorao en Oporto, y en Madrid una antológica de su obra de 1981 a 1983: Dulce amor. De junio a noviembre de 1997, en Santa Baia de Matalobos (A Estrada), pinta al aire libre Bés de Santa Baia. Ese año con su amigo Domingo Sánchez Blanco conoce al escultor Jorge Oteiza, con quien mantiene una conversación de varias horas que es filmada por la cineasta Chus Gutiérrez. En 1998 pinta en Madrid la serie Titania e Brao, homenaje al verano de Castilla, y después se dedica a Pol en Adelán, homenaje a Galicia.

Realiza también tareas de arte gráfico, como los grabados que acompañan cinco textos de Gustavo Martín Garzo en el libro de artista El Canto de la Cabeza (Galería Sen, Madrid), o las litografías que acompañan el Itinerarium de Egeria (Raiña Lupa, París). En 2001 realiza una magna exposición en la Estación Marítima de La Coruña, bajo el título Un saco de pan duro, y presenta Sueño de la casa de las vacas en Colonia. En 2002 expone en Galicia Alma en lunes y Libro dos Jueces. Su obra es seleccionada para su promoción internacional por el programa Arte Español para el Exterior del Ministerio de Asuntos Exteriores (SEACEX), junto con la de artistas españoles como Saura, Chirino, Hernández Pijuan, Millares, Serrano, Oteiza o Tàpies. Lamazares viaja a Florencia y Asís, para acercarse a algunas piezas del arte renacentista y también al universo de San Francisco, al que dedica su serie Follente Bemil.

En 2004 traslada su residencia a Berlín, donde vive en la actualidad. Tras la muerte de su padre, comienza la serie E fai frío no lume (Hace frío en el fuego), y realiza grandes exposiciones en Eslovenia, y también en Hungría –Museo (Iglesia) Kiscelli de Budapest–. Se dedica después a la serie Domus Omnia, y colabora con sus grabados en otro libro de artista, con poemas de Carlos Oroza, Un sentimiento ingrávido recorre el ambiente (con cinco litografías), publicado en París (Yves Riviére & Raiña Lupa).

En 2008 expone una antología de su obra gráfica en Damasco (Siria) y de su pintura en Ammán (Jordania), donde el poeta jordano Taher Riyad le dedica su serie Cantos de Lamazares. Ese mismo año expone Magna Domus Omnia en la Galería Kai Hilgemann de Berlín. En 2009 expone su obra en Nueva York, y también en el Centro Cultural de la Diputación de Orense, en el décimo aniversario de la entidad. Participa asimismo en exposiciones itinerantes dedicadas al poeta Vicente Aleixandre (España) y a Martin Luther King (Estados Unidos), y recibe el Premio Laxeiro por su trayectoria y proyección internacional.

En 2013 realiza exposiciones en la Galería Rafael Pérez Hernando (Madrid), en el monasterio El Seminari (Tarragona), y en la Casa del Soldado (Centro Cultural de España) de Panamá, donde presenta su nueva serie Alfabeto Delfín.  Empieza a trabajar con la galería Sala Gaspar de Barcelona

Biografía por S. Millares

 

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